La Revolución Mexicana: Cien años de confusión (2da parte)

•Enero 8, 2010 • Dejar un comentario

El Régimen de la Revolución

El régimen de la Revolución Mexicana se forma por 3 piezas: 1. El Presidencialismo, que es la concentración misma del poder de forma legal y/o extralegal en una persona, el Presidente; 2. El Partido Corporativo mediante el cual el Presidente tiene garantizada la disciplina partidista, con alto grado de burocratización y formalización de las relaciones sociales en una penetración activa del Estado en diversos sectores de la sociedad civil; y 3. El Nacionalismo Revolucionario, que consiste en la construcción del mito cultural de la Revolución, presentado ante todos y por generaciones para legitimar el proceso iniciado en 1910. Aunque como se mencionó, la revolución terminó en 1920, realmente es en 1938 cuando se le da formato al “espejismo” cultural, presentado en películas, almanaques, murales, etc.

México durante el Régimen

En México no hemos logrado tener un período de crecimiento económico sano y sostenido desde hace 100 años, es decir, desde el inicio del mito de la Revolución Mexicana. El PIB por habitante en México en 1939 es ligeramente inferior al que teníamos en 1910. A pesar de que durante algunos años, a inicios de los 20, superamos el nivel del Porfiriato, la Gran Depresión y las dificultades de la creación del Régimen de la Revolución en el sexenio Cardenista provocaron que sólo en 1940 dejáramos atrás el nivel de vida que habíamos alcanzado 30 años antes. A partir de ese momento, el crecimiento económico del país depende del crecimiento en las hectáreas sembradas, hasta que en 1965 esa expansión se detiene de manera definitiva. Se hace imposible mantener el ritmo de 3% anual por habitante, pero el régimen prefiere mantener el crecimiento a costa de endeudamiento externo. La primera crisis de ese esquema de crecimiento ocurre en 1976, y es gracias al descubrimiento de Cantarell que puede posponerse su abandono. De hecho, por casi 30 años en México se vivió de Cantarell. De 1980 a 2008, la suma de aportaciones de Cantarell alcanza 90% del PIB, mientras que el crecimiento en esos mismos años suma sólo 80%.

En el último siglo, esto es lo que ha ocurrido: no crecimos durante 30 años, luego crecimos agotando nuestros recursos por los siguientes 25, dedicamos 15 a crecer con base en endeudamiento externo y deterioro de las finanzas públicas, y pasamos los últimos 30 viviendo de Cantarell. No es que México no haya crecido, como se dice frecuentemente, en los años del neoliberalismo. Es que México no creció en un siglo, salvo cuando agotamos nuestros recursos, nuestro crédito o nuestro futuro.

Es decir, lo que obstaculiza el crecimiento económico en México es el marco institucional en que vivimos, producto del régimen político que compró su legitimidad repartiendo privilegios entre distintos grupos de la sociedad. Y aunque ese régimen llegó a su fin en 1997, los privilegios continúan, y México sigue siendo un país que no produce riqueza, sino que sólo distribuye rentas.

México fue un fracaso en el siglo XX y amenaza con seguirlo siendo en este siglo XXI, y la causa es el experimento político retrógrado explicado ya, que se maneja con un discurso justiciero pero que tiene una práctica profundamente corruptora, que no podrá llegar a su fin hasta que no decidamos aceptar nuestra derrota y pérdida de tiempo.

El crimen organizado, la corrupción, la ineficiencia, la pobreza, etc. son distintas facetas de lo mismo: una sociedad profundamente enferma. Si no reconocemos nuestra enfermedad, no será imposible quitarnos nuestros vicios para ver hacia delante. Debemos ponerle fin a la Revolución.

La Revolución Mexicana: Cien años de confusión (1ra parte)

•Diciembre 9, 2009 • 1 comentario

Este es una reseña (1ra parte) de la obra de Macario Schettino: Cien años de confusión. Aprovechando el próximo centenario de la Revolución Mexicana.

Cien años de confusión

¿Existió la Revolución Mexicana de la forma como se cuenta? Y si no fue así: ¿Qué buscaba este movimiento civil?, ¿se buscaba modificar un modelo económico agotado?, ¿se guiaba por la “voz del pueblo”?, ¿bajo que circunstancias se llevó a cabo y que dio como resultado? Todas estas preguntas son abordadas directa e indirectamente por Macario Schettino, como ofrenda a un hueco en la apreciación histórica sobre este suceso (a su parecer) que marca y moldea gran parte de la vida de los mexicanos; ya que, aunque existen muchas tesis sobre cada suceso especifico, existen pocas opciones que la traten de forma general. Posteriormente, esta explicación nos lleva a entender el régimen resultante: el presidencialismo, el corporativismo y su partido casi único, así como la construcción del Nacionalismo que sirvió para legitimar todo. Al final, se visualiza al decadente régimen hasta su ruptura, así como los problemas derivados junto a esa nueva construcción política.

La Revolución que no existió

El autor nos hace ver que en los años previos al 1910, México no vivía tiempos de gran movilización o resentimiento social, sino que, debido a los años que Díaz llevaba en el poder, y a su vejez, se necesitaba de un sistema de transferencia de poder adecuado; pero su incapacidad para lograrlo nos llevó a una crisis por la sucesión, crisis que posteriormente se convierte en guerra civil, al momento de echar abajo todos los mecanismos de administración del poder que Díaz dejó a su salida. Esta guerra civil no es otra cosa que una cadena de levantamientos y transiciones (cada uno buscando establecer su propio régimen) hasta que Lázaro Cárdenas logra concretar el suyo 1938.

La idea de la Revolución Mexicana como tal, fue armada y propagada durante el Cardenalismo, como forma de legitimización, después de varios años de contiendas y sublevaciones. El Gral. Cárdenas logra colocarse como el vencedor y armar un régimen, pero para esto último necesita crear el Nacionalismo Revolucionario.

Durante el periodo de 1910 a 1938, se dieron varios sucesos:

  • Primera Revolución (1911): Díaz durante 1909 había dejado ver su intención de dejar el poder, argumentando que en México ya existían las bases para la democracia y la entrega del poder ordenada. Bernardo Reyes se perfila como un posible sucesor pero poco después es retirado del país por Díaz (su papa político), dejando descabezado el movimiento que lideraba; entonces Madero publica su libro (La sucesión presidencial de 1910), donde sugiere una liberalización política del Porfiriato, y de pronto los reyistas ven en él al líder que les hace falta, se organizan y llaman al levantamiento contra Díaz para el 20 de Noviembre de 1910, aunque de hecho en esa fecha no ocurrió nada trascendental sino hasta semanas después. En Chihuahua comienza un levantamiento con Pascual Orozco y Pancho Villa, al poco tiempo brotan guerrillas por varios puntos del país, y tras varios encuentros y la toma de Cd. Juárez, Madero negocia la renuncia de Díaz el 21 de Mayo de 1911, sin embargo, es notorio que el movimiento no lo obedece plenamente. Madero queda como presidente de México, pero Reyes (que había regresado) y Félix Díaz (sobrino de Porfirio) se organizan para derrocarlo y lanzan un golpe de Estado que es aplacado por las fuerzas maderistas; pero Huerta, siendo líder de las fuerzas maderistas, decide establecer contacto con Félix Díaz y acordar con Henry L. Wilson (embajador estadounidense) la entrega de Madero, quien es apresado el 18 de Febrero de 1913 y asesinado el 22 del mismo mes.
  • Segunda Revolución (1913-1914): Derivado de la forma en que Huerta llega al poder, Carranza aprovecha para levantarse contra él bajo el motivo de que éste violentó la Constitución y se debe restablecer el orden.  Carranza logra unirse con Villa (con sus altas y bajas) y con Zapata (aunque él sigue su lucha aparte). Obregón comienza a destacar como líder de las fuerzas carrancistas y por el otro lado, Félix Díaz y Huerta comienzan a tener problemas. Carranza y Villa avanzan poco a poco derrotando a Huerta hasta que éste renuncia el 15 de Julio de 1914. Hacia el 12 de Agosto, Obregón llega a la Cd. de México, desarticula al ejército mexicano pero mantiene a las fuerzas federales que impiden el paso de Zapata desde el sur.
  • Tercera Revolución (1914-1916): Comienza la guerra por el poder entre Carranza y Villa. Una vez establecido Carranza en el poder, Villa, junto a Zapata, avanzan hacia él y toman la capital. Carranza se ve forzado a huir a Veracruz para después buscar retomar el control, Obregón lo logra a mediados de Enero de 1915 y avanza hacia Querétaro, concentrando su atención en vencer a Villa (no consideraba a Zapata una amenaza real). Obregón logra una serie de victorias sobre Villa hasta que el 8 de Julio lo derrota casi definitivamente en Aguascalientes; y lo mismo hace después con Zapata. La población está cansada del conflicto y eso da margen a Carranza para establecerse en el poder de 1916-1920.
  • Carranza y los Sonorenses: Durante el periodo de Carranza en la presidencia, Obregón consolida su liderazgo, y hacia 1920 era claro el roce entre ambos. Obregón había sido el guerrero triunfante de la revolución pero Carranza era la imagen del político fuerte, sin embargo, con el tiempo, Obregón tenía una visión muy distinta y ya no necesitaba a Carranza. El 23 de Abril de 1920 se promulga el Plan de Agua Prieta, con el que Carranza queda débil, huye pero es asesinado el 21 de Mayo mientras duerme. De esta forma, Obregón dirige al país hasta 1924 y Plutarco Elías Calles de 1925 a 1928, después inicia el maximato.
  • Maximato, PNR y la Cristiada: Durante el maximato Calles sigue controlando el país sin ser presidente. Logra dominar las circunstancias adversas camino hacia la construcción del régimen, también inicia la institucionalización del ejercito. La Cristiada inicia en 1925 y termina en 1929. El Partido Nacional Revolucionario se funda el 4 de Marzo de 1929 y se convierte en el centro de lucha política en México, la centralización del poder. Al final de la década de los 20’s quedan 4 Generales con fuerza, además de Calles: Amaro, Cárdenas, Almazán y Cedillo.
  • Cardenismo: Lázaro Cárdenas llega al poder en Diciembre de 1934 en medio de varios estallidos de huelgas, que después se convertirá en un punto choque con Calles (que es expulsado del país en Abril de 1936), pero Cárdenas sortea muy bien los obstáculos. Proclama la Expropiación petrolera y en menos de 3 años construye un régimen nuevo. Construye sobre lo que los sonorenses habían iniciado, pero le da un giro distinto, México se convierte en un Estado totalitario.

    Napoleon III y Bismarck

    •Noviembre 27, 2009 • 2 comentarios

    El nuevo orden europeo fue obra de Napoleón III y Otto von Bismarck, dos colaboradores que llegarían a ser enemigos. Ellos pasaron por alto los lemas dejados por Metternich, que rezaban: que en interés de la estabilidad había que conservar las cabezas coronadas legítimas de los Estados Europeos; que había que suprimir los movimientos nacionales y liberales, y, ante todo, que las relaciones entre los Estados habían de ser determinadas por consenso entre gobernantes de ideas afines. Ambos basaron su política en la Realpolitik: la idea de que las relaciones entre los Estados son determinados por la fuerza bruta, y que el más poderoso prevalecerá.

    Ambos consideraban que los acuerdos de Viena de 1815 eran un impedimento. Napoleón III odiaba el sistema de Viena porque había sido diseñado expresamente para contener a Francia (resultado de las guerras Napoleónicas que devastaron Europa), y él consideraba que Francia tenía derecho a una ocasional ganancia territorial. A Bismarck le enfureció que los acuerdos de Viena obligaban a Prusia a ser asociado menor de Austria en la Confederación Germánica, y eso estorbaba en su deseo de unificar Alemania.

    Irónicamente, Napoleón III estaba mucho más capacitado para la política interna que tanto le aburría, que para las aventuras en el exterior, para las que le faltaba audacia y visión. Había heredado la ambición de su tío (Napoleón) pero no su genio y valor. Buscaba hacer legítimo su trono, ante su falta de credenciales.

    Ante el transitorio posterior a la caída del sistema de Viena, Francia se encontró ante 2 opciones estratégicas: 1. Podía llevar adelante la política de Richelieu y esforzarse por mantener dividida a Europa, o bien 2. Se hubiese puesto a la cabeza de una cruzada republicana, con la esperanza de ganar la gratitud de los nacionalistas, y con ello, liderazgo político. Desafortunadamente, Napoleón aplicó ambas a la vez, para después ligar una serie de errores político-tácticos que hicieron exactamente lo contrario a lo que buscaba, Francia quedó debilitada en la arena internacional. Richelieu había entendido que una Europa central débil era la clave de la seguridad para Francia, mientras que Napoleón III había enfocado sus esfuerzos en la periferia, donde podía obtener ganancias con riesgos mínimos. Alemania captó relevancia y Francia quedó sola.

    El cálculo de Napoleón se basaba en que Prusia perdiera una eventual guerra contra Austria, pero en vez de eso Prusia quedó libre en el camino de la unificación alemana. Bismarck representaba una nueva época, tanto en ciencia como en política. Concebía el universo no como un equilibrio mecánico sino en su versión moderna. Su filosofía se basaba en la supervivencia del más fuerte. En el mundo de la Realpolitik era deber del estadista evaluar las ideas como fuerzas en relación con todas las fuerzas pertinentes cuando se adoptaba una decisión, y había que juzgar los diversos elementos por lo bien que pudieran servir al interés nacional, no por ideologías preconcebidas. Aumentar la influencia del Estado no solo se volvió el objetivo principal, si no el único.

    La Alemania recién unificada no encarnó los ideales de las 2 generaciones de alemanes que había aspirado a edificar un Estado democrático constitucional. En cuanto Alemania llegó a los límites que él consideraba vitales para su seguridad, Bismarck siguió una política exterior prudente y estabilizadora. Durante 2 decenios manipuló magistralmente los compromisos e intereses de Europa con base en Realpolitik y en beneficio de la paz de Europa.

    Bismarck modificó el mapa de Europa y la pauta de las relaciones internacionales, pero a la postre no logró establecer un plan que sus sucesores pudiesen seguir, esto metió a Alemania en un laberinto diplomático del que solo pudo escapar, primero por una carrera armamentista, y luego por la guerra.

    Napoleon III

    Otto von Bismarck

    Richelieu y su influencia en el siglo XVII

    •Noviembre 18, 2009 • Dejar un comentario

    Al llegar el siglo XVII, el Sacro Imperio Romano Germánico había separado el dominio del gobierno del dominio de la Iglesia. Esto provocó conflictos entre el emperador y el papa, propiciando a su vez el desarrollo del ulterior constitucionalismo y la división de poderes. Desde el siglo XVI, gracias a la Reforma, el papado ya comenzaba a debilitarse, y los emperadores trataron de posicionarse en la idea general europea como agentes de Dios, pero resultó contraproducente, ya que la idea de libertad religiosa y política comenzó a reemplazar a la universalidad religiosa.

    Los conceptos de raison d’etat y el equilibrio del poder surgieron como la respuesta para justificar la desobediencia por parte de los Estados. La raison d’etat afirmaba que el bienestar del Estado estaba por encima de todo y se debía buscar sin importar los medios para lograrlo. Dentro de las primeras naciones-Estado, Francia fue la primera en sacar provecho de la situación, buscando aumentar su seguridad y, con suerte, expandirse hacia el este.

    Armand Jean de Plessis, Cardenal de Richelieu y primer ministro francés, buscaba acabar con el cerco que Francia tenia impuesto, debilitar a los Habsburgo y evitar el surgimiento de una gran potencia en las fronteras con su país. Y viendo la posibilidad por parte del Sacro Imperio Romano Germánico de ganar en la Contrarreforma, además del fanatismo de Fernando II Rey de Francia, se decidió a impedirlo, incluso yendo en contra de su función como Cardenal y poniendo por encima sus deberes de primer ministro. Esto llevo a la guerra de los 30 años.

    La política de raison d’etat depende de la evaluación de las relaciones de poder para su éxito. En contraste con los valores universal que no cambian, la raison d’etat requiere constante ajuste para encajarse lo mejor posible a las circunstancia, los medios por los fines. La forma de actuar de Richelieu tiene un argumento totalmente Maquiavélico: Subsidió a los enemigos de sus enemigos, fomentó insurrecciones, sobornó, etc. Todo esto con el objetivo de prolongar el desgaste del rival, y en este caso dejó desangrar a Alemania y toda Europa central, lo cual abrió paso a la consolidación de Francia como potencia.

    La llegada y adopción posterior del raison d’etat modificó completamente el mapa político de Europa hasta nuestros días. Federico El Grande justificó así (cálculo de riesgos y beneficios) el arrebatar el territorio de Silesia a Austria, por ejemplo. Cada Estado fue aplicando esta filosofía buscando un beneficio inmediato para sí, y con el paso del tiempo la estabilización fue llegando, no por la voluntad de las naciones, sino por que poco a poco el total de participantes jugó a lo mismo hasta darse que nadie podía llegar al objetivo de imponer sus designios sobre los otros; ya que ante la amenaza de que uno de ellos se fortaleciera, sus vecinos se unían para frustrarle sus intenciones, cayendo indirectamente en un equilibrio de poder entre ellos. Aunque en este caso, Inglaterra jugó un papel importante debido a que su política buscaba precisamente este equilibrio.

    El surgimiento del equilibrio del poder durante los siglos XVIII y XIX  engendró toda una multitud de Estados que decidieron confiar por completo en la afirmación de su interés nacional, poniendo su confianza en la llamada mano invisible. Este equilibrio limito el desorden internacional y brindó un siglo de orden que no se vio interrumpido por una guerra generalizada.

     

    El Juego Interno de la Dirección

    •Noviembre 15, 2009 • Dejar un comentario

    El Juego Interno de la Dirección trata sobre lo forma en que los gerente dirigen su propia psicología y mentalidad para poder cumplir eficazmente sus funciones. Se centra en que piensan sobre sí mismos y sobre su trabajo las personas que se dedican a la dirección y en cómo controlan su propia psicología, y en cómo influyen, a su vez, en su rendimiento y eficacia como directivos.

    El síndrome del Hacedor

    Está relacionado con el fenómeno de las personas que, tras haber sido ascendidas a funciones de dirección, continúan pensando o actuando como “hacedores” en lugar de cómo directivos. La mentalidad que tenían en su vieja función permanece inalterada en el nuevo rol, a pesar de que el carácter de ésta ha cambiado, junto al título y las responsabilidades. Estas personas son incapaces de realizar la transición al nuevo papel porque no han podido dominar ciertas cuestiones psicológicas subyacentes relacionadas con su autoestima y la necesidad de controlar.

    El Juego Interno de la Dirección

    La dirección implica procedimientos o estrategias para lograr ciertos fines. El Juego Interno de la Dirección tiene lugar en la mente del directivo, cuestiones que juegan un rol importante en su rendimiento cotidiano. El grado de dominio de los elementos del Juego Interno que logra una persona afecta a su capacidad para realizar las tareas técnicas. La capacidad para practicar el Juego Interno puede ser, pues, la variable crítica que determine si una persona triunfa o fracasa como jefe.

    Hay 3 aspectos o exigencias fundamentales para practicar el Juego Interno de la Dirección con éxito:

    • Dominio de la autoestima: Es, básicamente, el deseo de apreciarnos a nosotros mismos, de autovalorarnos, y se manifiesta en la necesidad de realizarnos, de sentir confianza en nosotros mismos, de ser independientes, de tener prestigio y de ser aceptado por los demás. Un gerente, debe obtener satisfacción personal del rendimiento de la gente que está bajo su control.
    • Dominio de la necesidad de controlar: El control es la capacidad de influir sobre el medio. El grado de control que podemos ejercer sobre nuestro medio define lo “poderosos” que somos. En ocasiones esta necesidad puede estar muy vinculada con a la de autoestima; si alguien desarrolla un sentimiento de temor frente a la hostilidad exterior, tratar de controlar sus peligros y amenazas potenciales es una reacción racional. Para poder controlar realmente hay que aprender a delegar autoridad y responsabilidad, pero el requisito fundamental es que el sujeto aprenda a dirigir su necesidad de controlar, y no querer “estar en todo”.
    • Dominio de la necesidad de ser apreciado: Esta necesidad también puede vincularse con la de autovaloración, ya que si los demás aprecian y estiman a una persona, ésta tiene una evidencia externa del valor que cree tener. Para muchos, el ser apreciado es prueba de su propio valor. Los desajustes entre la necesidad de ser aceptado y otras necesidades variarán, en parte, en función del puesto que se ocupa dentro de la organización. El trabajo de un gerente es dirigir a otros para que sus acciones estén de acuerdo con los objetivos de la organización, y aunque a nadie le gusta ser rechazado, para practicar el Juego Interno de la Dirección con éxito se debe actuar asumiendo que no todos van a querer, y aprender a enfrentar y dominar los conflictos interpersonales.

    La naturaleza de los sistemas

    •Noviembre 8, 2009 • Dejar un comentario

    Todas las culturas del mundo poseen alguna pauta compartida de pensamiento. Es el adhesivo que mantiene unida a una cultura, que le da unidad. La manera de pensar caracteriza a una cultura forma parte del concepto por el que concibe la realidad de estas, es decir, su visión del mundo. Todo cambio en la visión no solo se traduce en profundos cambios culturales, sino también es el causante de lo que los historiadores denominan cambio de era. Hoy, nos encontramos en los umbrales de un cambio de era, en la que es necesario entender la naturaleza de los sistemas.

    Un sistema es un todo que consta de 2 o más partes que satisface las 5 condiciones: 1. El conjunto posee uno o más atributos o funciones que lo definen; 2. Cada parte del conjunto puede modificar el comportamiento o propiedad del todo; 3. Existe un subconjunto de partes que, en uno o más ambientes, bastan para realizar y definir las funciones básicas del conjunto; consideradas por si solas, estas partes son necesarias, pero insuficientes, para llevar a cabo las funciones básicas; 4. La forma en que cada parte esencial de un sistema afecta su comportamiento o las propiedades de otra parte esencial del sistema; 5. El efecto de cualquier subconjunto de partes esenciales sobre el sistema como un todo depende del comportamiento de al menos otro subconjuto. Un sistema es un todo que no puede dividirse en partes independientes sin la pérdida de sus propiedades o funciones esenciales.

    Ahora bien, como todas las propiedades de un sistema se derivan de las interacciones de sus partes y no de sus acciones consideradas de manera separada, entonces resulta evidente que si una parte esencial falla, el sistema como un todo falla también. El desempeño de cada parte necesaria tiene una importancia crítica para el funcionamiento y no debería cambiarse ninguna de ellas sin entender primero el efecto sobre el conjunto, y segundo, se debe determinar si el cambio será benéfico. Por tanto, la función básica de la administración consiste en conducir: 1. Las interacciones de aquellas unidades y personas de las cuales se responsabilizan; 2. Las interacciones de sus unidades con otras unidades dentro de la organización; y 3. Las interacciones de sus unidades con otras organizaciones o de sus unidades en cada uno de sus ambientes.

    El desempeño de cualquier sistema posee 2 dimensiones: la eficiencia con la que se realiza lo que se está haciendo (hacer bien las cosas) y la efectividad de lo que se efectúa (hacer lo correcto). Estas dimensiones deben considerarse al mismo tiempo en virtud de que cuanto mejor hagamos lo incorrecto, tanto más nos equivocaremos. Es mejor: hacer mal lo correcto que hacer bien lo incorrecto.

    En el análisis, lo primero que se hace al considerar algo que se desea entender es descomponer la cosa en sí, después se intenta entender el comportamiento de cada parte por separado, y al final se intenta explicar el comportamiento. En la síntesis, lo primero es identificar el objeto de estudio como parte de uno o más sistemas mayores, después se intenta discernir la función del sistema o sistemas generales de los que forma parte el conjunto, y al final, la comprensión del sistema mayor que lo contiene se desagrega a fin de identificar el papel o la función del sistema por conocer.

    Existen 4 formas de estudiar problemas y problemáticas del mundo “real”: 1. La Absolución es ignorar el problema o problemática con la esperanza de que se arregle solo; 2. La Resolución es hacer algo que arroje un resultado aceptable o satisfactorio; 3. La Solución es hacer algo que arroje o se acerque lo más posible al mejor resultado imaginable, algo que ayude a optimizar; 4. La Disolución es rediseñar, ya sea, la entidad que contiene el problema o problemática, o su ambiente, en forma tal que se elimine el problema o desorden y se propicie que el sistema de que se trata observe un mejor desempeño en el futuro de lo que puede hacer hoy. Es Idealizar.

    Tipos de sistemas y modelos

    Una entidad tiene propósito cuando puede elegir tanto los medios como los fines en 2 o más ambientes. Puede comportarse de diferente manera, pero solo produce un resultado dentro de un ambiente entre muchos, tiene una orientación hacia una meta, no hacia un propósito. La tipología de los sistemas utilizados depende de que sus partes contengan un propósito, y en base a tal criterio, existen 4 tipos de modelos de sistemas:

    • Deterministas: Sistemas y modelos en que ni las partes ni el todo contienen un propósito

    Los mejores ejemplos de estos sistemas son los mecanismos, ventiladores, computadoras y relojes. A menudo sirven a los propósitos de una o más entidades externas a ellos: sus creadores, controladores o usuarios; la prestación de ese servicio es su función. Los subsistemas de un sistema determinista constituyen también sistemas deterministas cuya función consiste en contribuir al funcionamiento del todo. Si el comportamiento o las propiedades de un sistema determinista se ven afectados por su ambiente, hablaremos de un sistema cerrado, o si pasa lo contrario, hablaremos de un sistema abierto.

    • Animados: Sistemas y modelos en que el todo o conjunto contiene un propósito, no así sus partes.

    Tienen designios propios, no así sus partes.  Sus ejemplos más comunes son los animales y los hombres, es decir, son organismos (poseen vida). Se organizan y se preservan a sí mismos.

    • Sociales: Sistemas y modelos en que tanto las partes como el todo contienen un propósito.

    Las corporaciones, universidades y sociedades son ejemplos de sistemas sociales, los cuales tienen propósitos propios, contienen partes (otros sistemas sociales y organismos animados) con propósitos propios y por lo común forman parte de sistemas sociales más generales que, a su vez, contienen otros sistemas sociales (corporaciones y naciones). Su control autocrítico sufre problemas cuando: 1. Aumenta el nivel de instrucción de sus miembros, 2. Surgen nuevas tecnologías que deben conocer y dominar para realizar nuevas tareas, y 3. Se plantean demandas cada vez más numerosas a los encargados de ejercer ese control.

    • Ecológicos: Sistemas y modelos en que algunas partes manifiestan un propósito, pero, consideradas como un todo, carecen de propósito propio.

    La naturaleza misma es el mejor ejemplo de sistemas ecológicos, contienen sistemas mecanicistas, orgánicos y sociales, aunque no tienen propósito propio. Contribuyen a conseguir los propósitos de los organismos y sistemas sociales que lo conforman, y proporcionan los insumos necesarios para la supervivencia de los sistemas biológicos inanimados que contiene. Su función es de servicio y apoyo, y pueden ser modificados por el comportamiento de sus sistemas sociales y orgánicos.

    Cuando los modelos de un tipo determinado se aplican a tipos de sistemas diferentes, la posibilidad de contar con opciones efectivas se reduce considerablemente. Esto se debe a que la cantidad y los tipos de opciones percibidas se reducen sensiblemente cuando el sistema y el modelo aplicado a este no se complementan. El grado al que se reduce la efectividad es una función del nivel de madurez del sistema de que se trate. Nuestra sociedad, junto con sus organizaciones e instituciones privadas y públicas más importantes, ha alcanzado un nivel de madurez que elimina cualquier efectividad que pudo haber tenido en el pasado la aplicación de modelos deterministas y animados a los sistemas sociales.

     

    Manifiesto del Partido Comunista

    •Octubre 30, 2009 • Dejar un comentario

    No soy particularmente partidario de esta ideologiade pero lo leí hace un tiempo. Dejo un resumen para quien le interese conocerlo y no quiera leerlo completo. El documento fue escrito por Marx y Engels.

    Manifiesto del Partido Comunista

    La burguesía ha desempeñado en la historia un papel altamente revolucionario. Ha hecho de la dignidad personal un simple valor de cambio. Ha sustituido las numerosas libertades escrituradas y adquiridas por la única y desalmada libertad de comercio. Ha desgarrado el velo emocionante que encubría las relaciones familiares, y las ha reducido a simples relaciones de dinero. La burguesía no puede existir sino a condición de revolucionar incesantemente los instrumentos de producción, y con ello todas las relaciones sociales.

    Mediante la explotación del mercado mundial, ha dado un carácter cosmopolita a la producción y al consumo de todos los países. Ha subordinado el campo a la ciudad, a los países bárbaros o semibárbaros a los civilizados, el Oriente al Occidente. Ha aglomerado la población, centralizando los medios de producción y concentrando la propiedad en manos de unos pocos.

    Desde hace algunas décadas, la historia de la industria y del comercio no es más que la historia de la rebelión de las fuerzas productivas modernas contra las actuales relaciones de producción y de propiedad que condicionan la existencia de la burguesía y su dominación. Como ejemplo están las crisis comerciales que, con su retorno periódico, plantean cada vez de forma más amenazante, la cuestión de la existencia de la sociedad burguesa. Durante una crisis comercial,  se destruye sistemáticamente, no solo una parte considerable de productos elaborados, sino incluso de las mismas fuerzas productivas ya creadas. Surge entonces una epidemia social que se extiende sobre la sociedad: la superproducción.

    En la misma forma en que se desarrolla la burguesía, es decir, el capital, también se desarrolla el proletariado (la clase obrera moderna), que no viven sino a condición de encontrar trabajo, que a su vez está condicionado a que el trabajo aumente el capital. Estos obreros, son una mercancía como cualquier otro artículo de comercio, sujeta por tanto, a todas las vicisitudes de la competencia y las fluctuaciones del mercado.

    A consecuencia de la creciente competencia de los burgueses entre sí y de las crisis comerciales que ello ocasiona, los salarios son cada vez más fluctuantes; el constante perfeccionamiento de la máquina coloca al obrero en situación cada vez más precaria; los colisiones entre obreros y burgueses, lleva a los primeros a formar sindicatos para la defensa de sus salarios. Así, el desarrollo de la gran industria socava bajo los pies de la burguesía las bases sobre las que esta produce sus propios sepultureros. Su hundimiento y la victoria del proletariado son inevitables, pues la condición esencial de existencia de la burguesía es incompatible con la de la sociedad.

    El Comunismo

    El objetivo  inmediato de los comunistas es el mismo que el de todos los demás partidos proletarios: constitución de los proletarios en clase, derrocamiento de la dominación burguesa, conquista del poder político por el proletariado. El rasgo distintivo del comunismo no es la abolición de la propiedad en general, sino la abolición de la propiedad burguesa.

    Ser capitalista  significa ocupar, no solo una posición puramente personal en la producción, sino también una posición social. El capital es un producto colectivo; no puede ser puesto en movimiento sino por la actividad conjunta de muchos miembros de la sociedad. El capital no es, pues, una fuerza personal; es una fuerza social. En consecuencia, si el capital es transformado en propiedad colectiva, no es la propiedad personal la que se transforma en propiedad social.

    La revolución comunista es la ruptura más radical con las relaciones de propiedad tradicionalista, el primer paso es la elevación del proletariado a ser la clase dominante, la conquista de la democracia. El proletariado, ya organizado, se valdrá de su dominación para ir arrancando gradualmente a la burguesía todo el capital, para centralizar todos los instrumentos de producción en manos del Estado.

    Las medidas requeridas para la transformación pueden variar en los diversos países, pero en general son:

    1. Expropiación de la propiedad territorial y empleo de la renta de la tierra para los gastos del Estado.
    2. Fuerte impuesto progresivo.
    3. Abolición del derecho de herencia.
    4. Confiscación de la propiedad de todos los emigrados y sediciosos.
    5. Centralización del crédito en manos del Estado por medio de un Banco Nacional monopolista.
    6. Centralización en manos del Estado de todos los medios de transporte.
    7. Multiplicación de las empresas fabriles del Estado y de los instrumentos de producción.
    8. Obligación de trabajar para todos; organización de ejércitos industriales, sobretodo en la agricultura.
    9. Combinación de la agricultura e industria para desaparecer la diferencia entre ciudad y campo.
    10. Educación pública y gratuita de todos los niños; abolición del trabajo de éstos en las fábricas.

    marx_engels

    Llegó la nueva MacBook 13″

    •Octubre 20, 2009 • Dejar un comentario

    mcbook2

    Como habíamos mencionado antes, la MacBook tiene ahora un rediseño: es de una sola pieza de Plástico policarbonato, baja su peso a 4.7 lbs y ya cuenta con pad multitouch, además de pantalla LED retroiluminada. Con todo esto, ahora ya parece más del rango de las MacBook Pro. Lo Mejor de todo es que mantiene el precio de $999 usd.

    Estas son las especificaciones:

    • 2.26GHz Intel Core 2 Duo.
    • 2GB DDR3 de RAM.
    • Disco duro de 250GB.
    • 8x double-layer SuperDrive
    • Tarjeta gráfica NVIDIA GeForce 9400M.
    • Batería para 7 hrs (en teoría).

    mcbook1

    El Príncipe, de Maquiavelo.

    •Octubre 13, 2009 • Dejar un comentario

    La obra principal de Nicolas Maquiavelo, creada en 1513, da origen al Maquiavelismo, que lo mismo ha sido malinterpretado como aceptado. Trata sobre las habilidades, actitudes, sentido común y crudeza de pensamiento con que todo gobernante debe dirigirse en la búsqueda del beneficio general de la población, bajo cualesquiera que sean los tipos de asociación que existan. Esta obra fue dirigida a Lorenzo de Medici, escrita en una forma de consejos para dotar al príncipe de la sabiduría necesaria en el arte de gobernar, ya que al tiempo de la realización de la obra, Italia había estado pasando por tiempos adversos y buscaba la unificación.

    Maquiavelo establece posturas sobre varios temas en base a su experiencia como consejero y secretario de Estado, y a ejemplos históricos, tanto positivos como negativo, con los cuales intenta dar crédito y validez. La obra entra en terrenos muy complicados y polémicos ante la falta de ética y moral que exhibe en sus consejos, ya que en su visión, un príncipe puede y debe tomar acciones altamente cuestionables, como son: asesinatos políticos, ser autoritario, detener resistencias, cometer injusticias, etc, cuando son necesarias y promuevan la estabilidad y el bienestar de su pueblo (Razón de Estado).

    Hace un separación entre los asuntos de Estado y los asuntos morales y religiosos, política que sería posteriormente ejecutada por el Cardenal de Richelieu en Francia, para después introducirse por toda Europa durante el siglo XVII; y ha influenciado de gran manera a la evolución del mapa geopolítico desde entonces.

    Utiliza como una especie de prototipo a lo largo de su obra a Cesar Borgia, hijo del papa Alejandro VI, personaje que a su criterio usó todos los recursos imaginables, prudencia y habilidad para conservarse en el poder, pero la mala fortuna terminó por hacerlo caer antes de que pudiera echar los cimientos necesarios para poder sostenerse por sí solo.

    Algunos de los temas más relevantes son:

    Sobre los tipos de principados.

    Maquiavelo hace distinción en la forma en que han de gobernarse los principados los hereditarios y los mixtos. Es más fácil, comenta, conservar un Estado hereditario, puesto que está acostumbrado a una dinastía. Únicamente se requiere no alterar el orden que los príncipes anteriores establecieron y contemporizar después con los cambios que pueden realizarse. En el caso de los mixtos, debe tenerse cuidado en 2 aspectos: Se debe (1) desaparecer a la descendencia del príncipe derrocado, y (2) no alterar de entrada ni sus leyes ni sus tributos; esto evitará rebeliones.

    De la crueldad y la clemencia; y si es mejor ser amado o ser temido, o ser temido que amado.

    Establece que todos los príncipes deben preferir ser temidos por clementes y no por crueles. Surge de esto una cuestión de si vale más ser amado que temido, o temido que amado. Declaro entonces que es más seguro ser temido que amado, ya que al momento de estar al frente de sus ejércitos y tener que gobernar a miles de soldados, será mejor no se preocuparse de si merece fama de cruel, porque sin esta fama jamás podrá tenerse ejército alguno unido y dispuesto a luchar.

    El amar depende de  la voluntad de los hombres y el temer de la voluntad del príncipe, entonces, un príncipe prudente debe apoyarse en lo suyo y no en lo ajeno, aunque debe evitar el odio.

    De las distintas clases de milicia y de los soldados mercenarios.

    Las tropas con que un príncipe defiende a su estado son propias, mercenarias, auxiliares o mixtas. Las mercenarias y auxiliares son inútiles y peligrosas; y del príncipe cuyo gobierno descanse en soldados mercenarios no estará nunca seguro, porque están desunidos, son ambiciosos, valientes entre amigos pero cobardes frente a los enemigos, no tienen disciplina, como tienen temor de Dios ni buena fe como los hombres. Los capitanes de mercenarios o son hombres de mérito o no los son; interesados en forjar su propia grandeza, tratando de someter al príncipe.

    Un principado o una república deben tener sus milicias propias, y el príncipe debe dirigir las milicias en persona.

    Como debe comportarse el príncipe para ser estimado.

    Nada hace tan estimable a un príncipe como las grandes empresas y el ejemplo de raras virtudes.

    En beneficio del príncipe el hallar medidas sorprendentes a lo que se refiere a la administración, el príncipe debe ingeniarse por parecer grande e ilustre en cada uno de sus actos, cuando el príncipe se declara valiente por una de las partes, se triunfa aquella a la que se une, aunque sea poderosa y él quede a su discreción, estarán unidos por un vínculo de reconocimiento y afecto;  y los hombres nunca son tan malvados que, dando una prueba de tamaña ingratitud, lo sojuzguen; un príncipe nunca debe aliarse con otro más poderoso para atacar a terceros sino de acuerdo con lo dicho, cuando las circunstancias lo obligan porque si venciera en su poder, y los príncipes deben hacer lo posible por no quedar a disposición de otros.

    El príncipe se mostrará amante de la virtud y honrará a los que se distingan en las artes. Todas las ciudades están divididas en gremios o corporaciones a las cuales les conviene que el príncipe conceda su atención.

    Como huir de los aduladores.

    El príncipe ha de ser prudente y saber elegir muy bien, porque los adulares abundan. A las personas que elija por su buen juicio podrá hablar con la verdad y exigir se le responda de igual modo, pero hay que recordar que esto solo será cuando el príncipe lo considere prudente y no los demás.

    maquiavelo

    Como las fuerzas de la competencia dan forma a la estrategia

    •Septiembre 30, 2009 • Dejar un comentario

    La naturaleza de competencia entre las empresas las lleva a una lucha continua por la participación dentro del mercado en el que se desenvuelven, en el cual no solo interactúan los jugadores (empresas). Existen fuerzas que involucran a los clientes, proveedores, competidores potenciales y la amenaza de productos sustitutos; y todos ellos participan de diferente forma (unas más fuertemente que las otras), dependiendo del mercado en el que se encuentren.

    Estas fuerzas combinadas determinan el beneficio de las empresas en la industria. Si la fuerza combinada es intensa, es de esperarse bajos retornos de inversión para las empresas, y si la fuerza es baja pasará lo opuesto. Es por esto que el conocer profundamente los efectos de las fuerzas sobre el mercado es necesario para dar forma a la estrategia de la empresa, la cual tratará sin duda de actuar bajo un plan que le ayude a posicionarse sobre el resto de sus competidores.

    Las fuerzas son:

    1. Amenaza de entrada de nuevos competidores: La llegada de nuevos competidores depende de las barreras de entrada, que son:
    • Las Economías de escala obligan al aspirante a aceptar una desventaja de costo o a disponer de capacidad de producción, investigación, marketing, etc.
    • Diferenciación del producto es la complejidad requerida para convencer al cliente de optar por su producto frente a una marca ya posicionada.
    • Requerimientos de Capital es la inversión necesaria para competir.
    • Desventajas de costo independientemente del tamaño, debido a falta de experiencia, acceso a mejores materias primas, ubicación, etc.
    • Acceso a canales de distribución.
    • Políticas de Gobierno, que pueden limitar el ingreso por licencias, concesiones, etc.

    2. Poder de negociación de los proveedores: Un proveedor es fuerte cuando:
    • Hay pocas opciones en la industria.
    • Su producto es único o es difícil que el comprador lo cambie.
    • No se ve obligado a competir con otros productos (sustitutos).
    • Tiene capacidad para comprar o competir con su cliente.

    3. Poder de negociación de los clientes: Un cliente es fuerte si:
    • Compra en gran volumen.
    • El producto que compra es estándar en la industria.
    • El producto forma parte de un componente o significa una baja fracción del costo.
    • El producto no le deja grandes beneficios o no le ayuda a ahorrar.
    • El producto que compra no juega un papel relevante en la calidad del producto final.
    • Tiene capacidad para comprar o absorber la actividad del proveedor.

    4. Amenaza de productos sustitutos. Sobre todo los que están sujetos a mejorar ante el comportamiento de precios con el producto, o los que son producidos por empresas con grandes beneficios.

    5. Rivalidad entre competidores. Una rivalidad intensa está asociada con:

    • Mercados con muchos competidores o semejantes en tamaño y poder.
    • El crecimiento de la industria es lento.
    • El producto que venden carece de diferenciación o de costos por cambio (para los clientes).
    • Los costos fijos son altos o los productos son perecederos.
    • La capacidad aumenta significativamente.
    • Muchas barreras de salida (complicadas).
    • Competidores diversos en estrategia, origen y personalidad.

    Formulación de la estrategia.

    Una vez determinadas las fuerzas que intervienen en la competencia (en el mercado) y sus causas, es posible conocer fortalezas y debilidades de la empresa. Esto será la base del plan que el estratega buscará para posicionar a la empresa para que sus capacidades sean la mejor defensa contra la competencia, y/o influenciar el balance de las fuerzas mediante movimientos estratégicos que mejoren la posición, y/o puedan anticiparse y aprovecharse a los cambios derivados de las fuerzas.

    • Posicionando la empresa. La estrategia puede verse como la mejor defensa contra las fuerzas de la competencia y/o como la forma de posicionar a la compañía donde las fuerzas son más débiles.

    • Influenciando el balance. La empresa puede tornar su estrategia para alterar las causas que inducen a las fuerzas de la competencia. La estrategia puede usarse no solo con fines de defensa, sino también de ofensiva.

    • Utilizando los cambios en la industria. Las acciones llevadas por las empresas dentro de la competencia pueden ocasionar cambios significativos sobre la industria, y para poder ver y anticiparse a las tendencias, las empresas pueden estudiar cada fuerza (su magnitud y causas subyacentes) para pronosticar los beneficios potenciales de la industria y/o propiciar nuevos cambios, como puede ser, incrementar las barreras de entrada.

    Rivalidad multifacética.

    La labor de dirigir una empresa lleva implícita la continua necesidad de tener una visión dinámica del negocio, pensando en nuevos mercados potenciales, previendo futuros rivales dentro y fuera del mercado, considerando posibles productos sustitutos, analizando el forcejeo del poder de negociación con proveedores y clientes, etc. Todo esto en una escala global, ya que los mercados son todo menos estáticos, y así debe ser también la función del estratega, que puede sacar provecho de las debilidades propias y ajenas atacando frontalmente y evitar ser sorprendidos. En hacer esto está la clave del crecimiento.

    Referencia:
    Porter, M; How Competitive forces shape strategy; Harvard Business Review; Mar/Apr79, Vol. 57 Issue 2, p137-145, 9p.